Como Gato

Hace unos días fui a hacerme un electrocardiograma debido a que tenia un dolor intenso en el pecho que no me dejaba dormir por las ultimas cuatro noches. El dolor no era uno constante sino que era uno que iba y venia a destiempo con episodios intensos, lo que por supuesto, después de checar en internet,  estaba seguro que eran síntomas de un inminente infarto: nada de eso. Lo que había sucedido era el hecho que me había lastimado un musculo del pecho en mi entrenamiento, un entrenamiento que últimamente ha sido muy pesado pero instructivo.

Esto se debe a que las ultimas cuatro sesiones han sido dedicadas meramente a la pelea de gato,  es decir cuando uno se encuentra  con la espalda en la lona, con un oponente montado sobre nosotros disparando con todo lo que tiene. La pelea de gato es probablemente una de las formas de combate marcial mas demandantes en todas las artes marciales competentes, puesto a que si uno no sabe estar en esta posición, es simplemente lo peor que puede pasar donde, de si o si, costara la pelea de una manera brutal.

 Por lo general, es abundantemente asumido, el hecho que de encontrarse con la espalda en el suelo,  uno está en una posición recesiva o de alto peligro. Esto es algo que tiene mucha razón en caso de que el que se encuentre en dicha posición no sepa estarlo. Sin embargo, es posible estar en una posición dominante cuando en esta situación, si tan solo se sabe estudiar al rival con atención, y responder a sus movimientos. Es posible también  el utilizar los movimientos del oponente en su propia contra, algo que progresivamente da una gran ventaja,  a veces decisiva.

Cuando un peleador tiene a su oponente en el suelo,  es porque ahí lo quiere, y la razón por la cual lo quiere ahí , es para cubrir deficiencias que se tienen en la pelea de pie, como puede ser un corto alcance de brazo,  o una falta de velocidad y coordinación elemental para sacudir a un oponente de pie. Por esta razón, cuando un peleador logra poner a otro de espaladas, es muy común que la adrenalina del mismo tome control sobre el y le haga atacar a lo loco.  Cuando esto sucede, el peleador en “ventaja” intentara golpear con todo su peso a nuestro rostro por lo que debemos ver los espacios y saber utilizar los codos como lanzas enterradas en el suelo en contra de una carga de caballería.

Aquí, el que se encuentra con espaldas en el suelo, debe buscar impactar con los codos en las cejas del contrario, lo que le hará comenzar a sangrar violentamente, ergo nublándole la visión. Hacer esto una y otra vez con cada ataque, hará que  el contrario pierda toda su fuerza y concentración e inclusive ahí perder la pelea.

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