Cómo saber si presentas síntomas del síndrome metabólico

La mayoría de los factores de riesgo del síndrome metabólico no tienen ningún síntoma.

Por lo general, no puedes sentir presión arterial alta o colesterol alto. A menudo, la única señal externa es un peso adicional en el vientre.

Entonces, la única forma de averiguar si tienes síndrome metabólico es reunirte con tu médico.

Para esto, tu médico se apoyará de ciertas pruebas clínicas para conocer tus niveles de azúcar en la sangre, los tipos y niveles de colesterol así como controlar tu presión arterial.

Es otra razón por la que los chequeos regulares son la clave para mantenerte saludable. Afortunadamente, los laboratorios clínicos en México ya cuentan incluso con paquetes especiales que se enfocan en los estudios para evaluar el síndrome metabólico.

Los factores de riesgo que conforman el síndrome metabólico (niveles de colesterol no saludables, presión arterial alta, niveles altos de azúcar en la sangre y exceso de grasa en el vientre) aumentan las probabilidades de tener problemas de salud graves.

A esto se le incluyen la diabetes y los vasos sanguíneos o enfermedades del corazón.

Específicamente, el síndrome metabólico puede provocar arteriosclerosis o “endurecimiento de las arterias”. Esto es cuando las grasas, el colesterol y otras sustancias se adhieren a los lados de las arterias.

Las arterias se vuelven obstruidas y quebradizas. Los coágulos de sangre se forman cuando las paredes arteriales están dañadas. Si se forma un coágulo de sangre, puede causar un ataque al corazón o un derrame cerebral.

El tratamiento se centra en abordar cada una de las afecciones. El objetivo es reducir las probabilidades de enfermedades de los vasos sanguíneos y del corazón, así como la diabetes.

En la mayoría de los casos, el mejor tratamiento para el síndrome metabólico recae en uno mismo.

Los cambios en tu comportamiento, como el comer de forma más saludable y hacer más ejercicio, son las primeras sugerencias de un médico.

Al adoptar algunos hábitos saludables, es posible que puedas eliminar los factores de riesgo por completo.

¿Cuáles serían los cambios en tu estilo de vida?

  1. a) Hacer ejercicio

El ejercicio es una excelente forma de perder peso. El ejercicio puede disminuir la presión arterial, mejorar los niveles de colesterol y mejorar la resistencia a la insulina.

Si no estás en forma, comienza lentamente, por ejemplo con una caminata y trabaja más actividad física en tu día. Cuando andes a pie, deja un poco de tiempo extra para tomar la ruta panorámica y obtener algunos pasos adicionales.

Para realizar un seguimiento, compra un podómetro (contador de pasos) y aumenta gradualmente tu actividad física hasta que consigas hacerlo casi todos los días de la semana sin ser demasiado ambicioso.

Si pruebas un régimen de entrenamiento que es demasiado difícil, es posible que te des por vencido. Necesitas encontrar un nivel de ejercicio que se adapte a tu personalidad.

  1. b) Comer una dieta saludable

Llevar una dieta saludable puede mejorar tus niveles de colesterol, tu resistencia a la insulina y tu presión arterial, incluso si tu peso no cambia.

Para obtener consejos sobre una alimentación saludable, consulta a tu médico o dietista registrado.

Si tienes una enfermedad cardíaca o diabetes, es posible que necesites planes de comidas especiales.

En general, se ha demostrado que una dieta baja en grasas saturadas, grasas trans, colesterol y sal, rica en frutas, verduras, proteínas magras, frijoles, productos lácteos bajos en grasa y cereales integrales, ayuda a las personas con niveles altos de sangre, presión y disminuye los riesgos de una enfermedad cardiovascular.

  1. c) Bajar poco a poco de peso

Obviamente, la pérdida de peso es a menudo un subproducto de hacer ejercicio y comer bien. Pero es un objetivo clave en sí mismo si tienes sobrepeso u obesidad. La pérdida de peso puede mejorar todos los aspectos del síndrome metabólico.

  1. d) Si fumas, abandona el hábito

No es un factor de riesgo para el síndrome metabólico en sí, sin embargo, fumar aumenta en gran medida el riesgo de una enfermedad vascular y cardíaca.

Leave a Comment

Required fields are marked *.