Un beso bajo la lluvia

Aún recuerdo el primer beso bajo la lluvia. Ese momento que nos han enseñado las películas que es de los más románticos, que se recordará para siempre. Es el momento en el que el amor se convierte en lluvia que moja y empapa dos cuerpos que se dejan llevar por el sentimentalismo, por la pasión y que no quieren que ese momento se termine. Siempre soñé con vivir ese momento con la persona que amo.

Descansaba en uno de los hoteles en Acapulco que están muy cerca de una playa con arena color beige, muy clarita, y un mar cristalino que se reflejaba el sol y la luna. Observaba maravillada la escena nocturna cuando se escuchó el golpeteo en la ventana de una ligera lluvia común en dicho lugar en el mes de julio. De pronto se hizo cada vez más fuerte y lo mejor era que el cielo no estaba nublado, las nubes no eran grises, simplemente el cielo decidió llorar o limpiarse sin avisar. Parecía como cuando a una persona se le salen las lágrimas mientras su rostro demuestra alegría. De pronto escuché el tono de mi celular, me habían enviado un mensaje por whatsapp. Número desconocido, sin imagen y el mensaje decía: “¿Lista para tu primer beso bajo la lluvia? Como tanto lo deseabas, Ve a la playa, en la roca más alta que veas, ahí espérame”. Mi corazón comenzó a latir de la emoción, el pulso se me aceleró. No podía creer que Héctor estuviera aquí, en Acapulco conmigo. Era la mejor sorpresa que jamás nadie me había dado. ¿Coincidencia que comenzara a llover? ¡La mejor de todas! Me puse una sudadera delgada porque pese a la lluvia podía sentirse el calor, unos tenis sin calcetines y salí.

Corrí por las escaleras del hotel, crucé los pasillos a máxima velocidad hasta que salí por la puerta principal. Me detuve en la entrada y vislumbré a lo lejos la roca, corre en su dirección con una sonrisa enorme en mi rostro cubierto por gotas de lluvia. Las limpiaba de vez en cuando porque no me permitían ver con claridad. Llegué a la roca y subí. Agitada por la emoción y por la carrera que había corrido. No sabía hacia dónde debía mirar, por dónde me sorprendería. Quizá me aparecería a mis espaldas, me tomaría la cintura y me besaría. El beso más apasionado y romántico que jamás me hayan dado. Volteaba a todas partes, quería ser sorprendida pero no dejaba de buscar. Entonces apareció.

A una distancia no muy lejana, quizá unos 10 metros vi una pareja tomada de la mano, jugueteando entre ellos y se detuvieron frente a la roca donde estaba parada. La mujer, que sólo llevaba un traje de baño le quitó la capucha al hombre. ¡Héctor! Se fundieron en mi primer beso. Me lo arrebataron. Entonces volvió a sonar mi celular. “Jamás dije que sería tuyo. ¿Todos los hombres somos iguales, no? ¡Adiós!”. Supuse quién era. Mi corazón se había roto en mil pedazos imposibles de pegar. Corrí de regreso, con lágrimas que se confundían con la lluvia. Así era mejor. Terminé con Héctor por mensaje, no merecía vernos cara a cara. Aún recuerdo el primer beso bajo la lluvia y ahora recuerdo el besó que le negué a mi mejor amigo… bajo la lluvia.

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